lunes, 8 de noviembre de 2010

La vida en origen. En el norte de Brasil, viven los zo’é

Sebastiao Salgado (La Vanguardia)

Tema: Indígenas

En el norte de Brasil, viven los zo’é, una tribu que halla en la selva todo lo que necesita. Se puede ver a sus cazadores, con su arco y sus flechas, disparando a un mono y trepando al árbol para cobrar la pieza. Los zo’é son un grupo aislado y así se intentan mantener para proteger su entorno y su vida. Sebastião Salgado les ha fotografiado en su recorrido por los lugares que aún permanecen inmutables en el planeta, su proyecto Génesis

La selva parece impenetrable, pero la cruzan muchos caminos entre la decena de poblados de los zo’é. Y se puede encontrar a algún cazador con su arco y sus flechas apuntando a un mono y trepando al árbol para cobrarse la pieza o proseguir la caza en las alturas.

Esta tribu, de unas 250 personas, vive en un territorio de 624.000 hectáreas situado en la inmensa municipalidad de Obidos, en el estado de Pará, en el norte de Brasil. La tierra de los zo’é (en su lengua, significa soy yo) se sitúa entre los ríos Erepecuru y Cuminapanema, tributarios del Amazonas.

Los zo’é son lo que en Brasil se llama un grupo aislado. No tiene otros grupos indígenas afiliados. La tribu pertenece al pueblo lingüístico tupí-guaraní, el mayor grupo étnico de la costa brasileña atlántica, a miles de kilómetros, pero probablemente el área de donde proceden los zo’é. En la historia de Brasil se menciona la travesía de estos indígenas por el Amazonas unos 400 años atrás.

Hoy, habitan a unos 300 kilómetros en línea recta al norte del gran río. Allí viven de la caza de monos, cuya carne aprecian mucho, aunque se cobran cerdos salvajes, tortugas u otros animales también. Las grandes cacerías de monos –de los que aprovechan hasta los huesos para hacer utensilios– tienen lugar en la estación de las lluvias (primavera en España), cuando abunda también la pesca. Casi todo lo que necesitan los zo’é lo encuentran en la selva: animales, frutos, plantas medicinales... Capturan urubus-rei (cóndor real), unas aves de rapiña, para obtener las plumas con las que las mujeres se hacen unas espectaculares coronas. Cuando los hombres vuelven de cazar alimentan primero a estas aves para que crezca su plumaje.

Otro rasgo es que es el único pueblo indígena en Brasil que lleva poturu, un trozo de madera (del árbol del mismo nombre) que se insertan bajo el labio inferior. Al inicio de la pubertad, a los niños y las niñas, en una ceremonia de iniciación, les perforan la barbilla con un duro hueso de tibia de mono, y les insertan la pieza de madera, que se cambia cada día para ir aumentando el grosor.

Los zo’é cultivan mandioca, algodón, chile y varios tipos de raíces. Tejen (hamacas, mochilas de hojas de palma) y se hacen sus hornos de barro y ollas de terracota, aunque las mujeres envidian los ligeros cacharros de aluminio de los visitantes.

La tribu fue contactada en 1987 por un grupo de misioneros norteamericanos, que se la ganó con regalos como ropa, espejos y machetes, e instaló una misión, empezando por una pista de aterrizaje. Su objetivo era convertir a los indios a un fundamentalismo evangélico monógamo –los hombres zo’é tienen muchas mujeres y las mujeres, muchos hombres– e integrarlos al sistema productivo.

En 1990, Funai, el organismo gubernamental brasileño protector de los pueblos indígenas, que en ese momento dirigía Sidney Possuelo, conocido sertanista –así se llama en Brasil a los defensores de los últimos pueblos indígenas–, desalojó a los misioneros y sus pertenencias. A la vez, se creó el Proyecto de Protección Etnomedioambiental del Frente Cuminapanema, para preservar a los zo’é y su tierra frente a un posible retorno de los fundamentalistas u otros invasores.

En diciembre del 2009, esa tierra fue reconocida por un decreto del presidente brasileño como reserva indígena protegida. João Lobato, el jefe local de Funai y del proyecto zo’é, está a punto de obtener una protección permanente de una franja de 20 kilómetros alrededor del territorio zo’é para garantizar mejor la conservación de la fauna, la flora, la lengua..., para conservar la vida de esta tribu en su edén.
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Los zo’é cazan monos. Una vez han matado uno, como no siempre cae por el espeso follaje, el cazador debe trepar al árbol para recoger la pieza. O, si el mono sólo es herido y salta a otra rama u otro árbol, el cazador continúa la caza en lo alto, como es el caso en esta fotografía
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Una madre lava a su pequeño. Las mujeres zo’é se adornan con tocados de plumas, llevan collares de conchas de caracol y se pintan los cuerpos con urucum, un fruto rojo
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Descanso en las hamacas, que tejen y que son muy usadas, no sólo para dormir, también durante el día, en las comidas, por ejemplo
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A los niños y niñas se les perfora debajo del labio inferior con un hueso de tibia de mono y se les coloca la pieza de madera (poturu), que caracteriza a esta tribu, y que se va cambiando y aumentando de tamaño hasta alcanzar el que se considera apropia. Una mujer prepara la harina de mandioca, su principal alimento, que mezclan con jugo de carne o leche de nueces, aunque la mayoría de las veces la comen como pasteles (beiju)
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Unas mujeres bañándose, un hábito vital entre los zo’é. Se lavan muchas veces al día, incluso durante las cacerías, y consideran que los forasteros que les visitaron, al bañarse sólo una vez al día, no son suficientemente limpios
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En la página anterior, cacería de monos con el arco y las flechas. Su carne es muy apreciada por los zo’é, aunque también cazan otros animales, desde aves a tortugas, dependiendo de la estación del año. Al final de la cacería, cada hombre lleva sus piezas a su familia
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Un pequeño con una pieza de caza. Cada día, los hombres salen en distintas direcciones de la selva de caza y de pesca. A veces, la expedición dura un día, otras son más largas.Cuando cocinan, cada familia lo hace por separado, pero las comidas suelen ser muy sociales: todos van a una u otra choza y pican aquí y allí
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Muy temprano, los cazadores calientan sus flechas para que funcionen mejor. Cada hombre (en la foto, a sus pies) tiene unas cajas (patawa) donde guarda sus puntas de flecha, las cuerdas del arco y resina que usan para reforzarlas
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El Funai, el organismo gubernamental que protege a los pueblos indígenas en Brasil, no permite que los forasteros coman la comida de los zo’é ni viceversa

El castellano cambia de cuna

Miguel A. Vergaz (El Mundo)

Tema: Historia

El Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, avalado por la Real Academia Española, presenta documentos del siglo IX que resitúan el origen del nacimiento del idioma.
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El primer testimonio escrito del castellano retrocede dos siglos atrás en el tiempo, del XI al IX, y viaja de La Rioja a Castilla y León. Así lo demuestra un estudio sobre los manuscritos de Santa María de Valpuesta (Burgos), que cuenta con la bendición de la Real Academia Española (RAE) y que, en la práctica, dinamita el ya cuestionado mito de las Glosas Emilianenses como primer texto y San Millán de la Cogolla (Logroño) como cuna del castellano.

La investigación acredita que en este monasterio de Valpuesta, a 90 kilómetros de la capital burgalesa, se encontraron los documentos más antiguos (del siglo IX) que incluyen términos en castellano, en oraciones en las que el latín iba desapareciendo y se apreciaba el orden lógico del nuevo idioma.

Estos escritos eran conocidos como Cartulario de Valpuesta y el historiador clásico y de referencia de la lengua, Ramón Menéndez Pidal, ya los mencionaba en su estudio Orígenes del Español. Sin embargo, la presencia de falsificaciones entre los más antiguos, con las que los monjes simulaban tener privilegios reales que, en verdad, nunca les habían sido dados, hicieron que los estudiososmiraran con desconfianza todo el conjunto de legajos.

Ahora filólogos y paleógrafos del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua han apartado las falsificaciones –tres en total– y han acreditado la validez de los 184 documentos restantes.

La RAE ha coeditado en dos lujosos volúmenes Los becerros góticos yGalicano de Valpuesta, que recoge el estudio, con una tirada de 2.500 ejemplares. La presentación tendrá lugar el próximo 12 de noviembre en la sede de la Academia en Madrid.

Su vicedirector, José A. Pascual, da por seguro en el prólogo «el consenso entre filólogos e historiadores, en cuanto a que acerca mucho el trabajo a lo que se entiende por definitivo ». Pascual entiende que el fondo valpostano permite «saber en qué fase se encontraba el latín a su paso al romance castellano» y extrae algunos ejemplos como plumazo (una primera acepción de colchón en el año 935), matera (madera) en el 940 o corro (corral) en el 975.

Los fondos de Valpuesta constan de ocho documentos del siglo IX, 39 del X, 49 fechados en el XI, 90 en el XII y uno del XIII, y consisten, sobre todo, en escritos que registran donaciones de bienes materiales (ganado, tierras o enseres) de particulares al monasterio a cambio de bienes espirituales como un entierro en su suelo o misas en su memoria.

Los escribientes de aquella época intentaban plasmar los acuerdos en latín. Pero Gonzalo Santonja, director del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y filólogo, señala que ese latín «estaba tan alejado de la rectitud, presentaba un estado tan evolucionado o corrompido» que, asegura, «se puede concluir que la lengua de los becerros de Valpuesta es una lengua latina asaltada por una lengua viva, de la calle y que se cuela en estos escritos».

La investigación de estos documentos supone, más que la mera constatación de la presencia de una serie de palabras en castellano primitivo cuyas variaciones hoy todavía se utilizan, la existencia en el siglo IX de «un orden que ya no es del latín, sino el de la lengua romance».

El hallazgo tiene repercusiones políticas y académicas. Valpuesta adquiere una nueva dimensión legitimadora para Castilla y León, comunidad invitada este año en la prestigiosa Feria del Libro de Guadalajara y a ella asiste como lugar de origen de la lengua común.

Un título que todavía ostenta La Rioja gracias a las anotaciones manuscritas de San Millán de la Cogolla en las que se halló el considerado hasta hoy como primer testimonio del romance hispánico.

- Las pesquisas de una investigación.

Lejos de tratarse de un secreto, el proceso de estudio realizado a instancias del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua ha dado lugar a numerosos encuentros de especialistas en historia y filología de universidades españolas y extranjeras desde hace cinco años.

Burgos capital acogió el último de ellos, el pasado 25 de octubre, pero la verdadera prueba de fuego de las bases del trabajo que se presenta esta semana se remonta a una convención en Miranda de Ebro en 2008.

En ella participó una veintena de expertos que asistieron a la primera exposición en profundidad de estos hallazgos. Después de realizar distintas observaciones, al final los consideraron válidos.

Ahora, el ciclo se cierra. Las conclusiones ya están editadas en dos volúmenes. El primero incluye el trabajo de José María Ruiz Asencio, catedrático de Paleografía de la Universidad de Valladolid y una de las mayores autoridades en escrituras visigóticas. Junto con sus colaboradores Irene Ruiz Albi y Mauricio Herrero Jiménez, Asencio describe, data, traduce y contextualiza los documentos de Valpuesta. Lo hacen, además, fijándose especialmente en el léxico para facilitar el futuro uso de los filólogos.

El segundo de los volúmenes recoge la reproducción fotográfica de los documentos originales con los que se ha trabajado para despejar cualquier duda sobre las conclusiones.

Según Santonja, este trabajo representa «el comienzo» de una profunda labor de estudio del Instituto en otros lugares de referencia en Castilla y León, como los municipios Sahagún y Oña, en León y Burgos.
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Reflexiones en torno al Tea Party

Gustavo de Arístegui (El Mundo)

Tema: Estados Unidos

Empieza a surgir en todas partes, y también en España, una nueva polémica en torno a la verdadera naturaleza del Tea Party. Seguramente porque en un corte de radio, un titular de prensa o un total de televisión no se puede analizar un fenómeno tan complejo como el cambio de paradigma político y de modelo de participación ciudadana, o comprender de verdad cómo funciona la transmisión de ideas y cómo éstas arraigan en la sociedad.

Desde hace unos años se están produciendo fenómenos que por su rabiosa novedad tienen completamente despistados a politólogos y analistas. Las estructuras clásicas de la política están siendo cuestionadas y los partidos no parecen saber adaptarse a los nuevos tiempos que corren. Aprenden a usar los nuevos soportes de transmisión de contenidos, pero apenas rozan la nueva sociedad digital, en la que las ideas y los sentimientos se confunden, el exceso de información desinforma y las ideas se expanden como si de un virus se tratara, como lo explica Malcom Gladwell en su libro The Tipping Point.

La ciudadanía quiere soluciones a sus problemas reales y en momentos de crisis económica, política o social la irritación está aun más, si cabe, a flor de piel. La campaña del presidente Obama fue la primera de la Historia que aprovechaba casi íntegramente todas las ventajas de los nuevos instrumentos ymedios de relación social. Incluidas las redes sociales, llegando a sumar, según diferentes fuentes, más de cuatro millones de voluntarios. Sumandato ha generado enorme rechazo en los sectores más conservadores del país, una parte de los cuales no sentían que el Partido Republicano estuviese haciendo una oposición suficientemente intensa, estructurada y focalizada sobre los asuntos quemás preocupaban a la opinión pública.

Algunos sectores decidieron organizarse, aprovechar la sensación de vacío que tenían algunos electores y crear unmovimiento de oposición frontal a Obama desde dentro del Partido Republicano, y no desde fuera. En resumen, una parte de quienes apoyan al Tea Party –cuyo peso es imposible medir– son conservadores clásicos hartos y/o desengañados, pero otra parte ni es conservadora, ni tienemás ideología que el extremismo antisistema, algo que demasiados políticos y analistas ignoran en España, seguramente por falta de conocimiento de Estados Unidos.

Puede que se haya producido una identificación tan exagerada como falsa entre Obama y Zapatero, pero lo cierto es que un PSOE como el actual, que está bastante más a la izquierda que la socialdemocracia europea, no tiene un verdadero equivalente en EEUU. Sin embargo, ciertos políticos y analistas se han apresurado a ver en la oposición frontal al líder de la Casa Blanca una réplica de las críticas que merece la desastrosa gestión del Gobierno socialista, dando por buenas, sin un análisis suficientemente profundo, las soflamas del Tea Party como si fuesen válidas también contra Zapatero.

Hay muy pocos paralelismos que se puedan hacer entre las políticas a ambos lados del Atlántico, y desde luego éste es de las más desafortunadas. Es incluso posible que la mayoría de los seguidores del Tea Party no sean extremistas, cosa que está por ver, y que sean de verdad conservadores clásicos, desencantados. Pero la aplastante mayoría de sus dirigentes sí son extremistas, algunos con escasa formación, en algún caso extravagantes y excéntricos exaltados como la señora O’Donnell, la candidata republicana al Senado por el estado de Delaware, que ha reconocido que en algúnmomento de su vida fue bruja. En fin, sobran las palabras.

Otro sector del Tea Party se ha dedicado a propagar queObama no nació en Estados Unidos y que, en consecuencia, no cumple el requisito constitucional para ser jefe de Estado. Si uno se toma lamolestia de leer los discursos y las declaraciones programáticas de algunos de los líderes más destacados de este nuevo movimiento, podrá comprobar que hay soflamas antisistema desde la extrema derecha. Su eslogan Menos impuestos, menos gobiernos, más patriotismo, que tan atractivo resulta a algunos, no es sino la punta de un iceberg que tiene muchohielodelmalobajo la superficie. Es verdad que Sarah Palin viene del corazón del Partido Republicano, pero es también cierto que procede del sector con diferencia más conservador, razón por la que quien era justamente considerado como un centrista, el senador John McCain, la eligiese como compañera de ticket electoral. El objetivo era compensar la falta de pegada electoral entre los electores estadounidenses más conservadores.

Nada de esto supone diluir o disimular los errores del presidente Obama, ni la falta de eficacia de algunas de sus políticas. Lo cierto es que en EEUU hay hoy de hecho tres partidos políticos: el Demócrata, el Republicano clásico y elmovimiento heterogéneo y desigual que se conoce como Tea Party, que ha hecho una hábilmaniobra de conquista de espacios políticos desde la propia estructura republicana.

Para entender el alcance de lo que puede significar el Tea Party en el país habría que haber seguido las elecciones primarias del Partido Republicano, donde algunos candidatos conservadores clásicos, de prestigio y/o arraigo, fueron desafiados en muchos casos con éxito por los activistas del nuevo movimiento, que así logró demostrar dos cosas: la primera, hasta qué punto los partidos clásicos no entienden la que se les viene encima, por no comprender el nuevo paradigma político del siglo XXI; la segunda, el verdadero contenido –o, en muchos casos, la verdadera y alarmante falta de contenido– de sus postulados. Hay quien dice que éste es un fenómeno coyuntural, esperemos de verdad que no se equivoquen.

Aquellos compañeros del Proceso 1.001. Los dirigentes de CCOO detenidos junto a Marcelino Camacho en 1972

Ana Requena Aguilar (Público)

Tema: Historia

Recuerdan los tensos momentos de la represión.

Poco antes de las diez de la mañana del 24 de junio de 1972, Fernando Soto y Paco Acosta llegaron en coche a Pozuelo de Alarcón (Madrid). Habían pasado la noche viajando desde Sevilla para evitar controles y apenas habían descansado unas horas en Despeñaperros. Ya en Madrid, un colaborador los recogió en la plaza de Colón y los condujo, después de dar varias vueltas para evitar seguimientos, hasta Pozuelo. Una vez allí, los dos amigos caminaron hasta el convento de los Oblatos: los estaban esperando.

Era una reunión histórica. Allí ya estaban Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Eduardo Saborido, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban y Luis Fernández Costilla. A su término, los diez serían detenidos, encarcelados y encausados en el llamado Proceso 1.001. Su delito era formar la cúpula dirigente de Comisiones Obreras. El Tribunal de Orden Público les impuso unas condenas que sumaban 162 años de cárcel.

El objetivo central de aquella reunión en Pozuelo de Alarcón era debatir un documento sobre unidad sindical cuyo borrador había redactado Nicolás Sartorius. "Era un documento bastante largo, sobre la unidad del movimiento obrero ante las condiciones de la dictadura, y la necesidad de que no se dividiera el mundo del trabajo, de que el movimiento de Comisiones fuera independiente de los partidos políticos y no fuera la correa de transmisión de nadie", recuerda Sartorius, ahora vicepresidente de la Fundación Alternativas, pero con una larga trayectoria sindical y política que le ha llevado a ser, entre otros cargos, diputado por el Partido Comunista e Izquierda Unida.

- En la lucha.

La mayoría de los que participaron en aquel encuentro clandestino ocuparon durante años cargos relevantes en Comisiones Obreras y continúan de una u otra forma involucrados en la vida sindical, creyendo firmemente en la lucha de los trabajadores. El grupo también ha sufrido pérdidas: a la muerte de Marcelino Camacho hace algo más de una semana hay que sumar la de Juan Muñiz Zapico, que falleció en un accidente en 1977, y la de Luis Fernández Costilla, que murió hace cerca de seis años.

Eduardo Saborido dedica su tiempo al Archivo Histórico de la Fundación de Estudios Sindicales de CCOO en Andalucía. Precisamente él fue quien descubrió que la policía había dado con ellos esa mañana de junio: "Tenía que irme antes para traer un dinero que íbamos a repartir y cuando llegué a la puerta ví a la policía. Me pidieron la documentación y les dí mi carné falso. Empecé a pensar en que a los demás les iban a pillar desprevenidos y eché a correr para avisarles". Cuando avisó a sus compañeros, muchos optaron por esconderse. Zamora intentó huir por el tejado. Acosta se metió en un armario. Camacho y Sartorius bajaron juntos las escaleras. Todos corrieron la misma suerte: fueron detenidos y llevados a la siniestra Dirección General de la Policía en la Puerta del Sol de Madrid.

"Marcelino intentaba tranquilizarme en las primeras horas de la detención", cuenta Zamora, que ha ocupado diferentes cargos en Comisiones de Zaragoza y al que le queda un año para jubilarse en el servicio de publicaciones de la universidad de la capital aragonesa. Finalmente, el Tribunal de Orden Público les juzgó el 20 de diciembre de 1973, coincidiendo con el asesinato del entonces presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco. "El asesinato nos perjudicó, a nosotros y al movimiento que se había creado contra el proceso", afirma Sartorius. Paco Acosta rememora el tenso ambiente de ese día, con manifestaciones de extrema derecha que pedían la cabeza de los diez sindicalistas. "Teníamos el tembleque del temor a la muerte", dice. Actualmente, Acosta colabora con su compañero Eduardo Saborido en el Archivo Histórico en Andalucía. Su otro compañero andaluz, Fernando Soto, fue diputado y senador autónomico y ahora emplea su tiempo en ayudar a recuperar la memoria histórica.

Los diez compañeros fueron a parar a la cárcel de Carabanchel, donde continuaron reuniéndose y matando el tiempo haciendo gimnasia, leyendo mucho y dando clases de idiomas, historia o economía. Sartorius recuerda que la llamaban "la universidad de Carabanchel". Un año después, el Tribunal Supremo rebajó considerablemente sus condenas. Tras la muerte de Franco en 1975, el indulto del rey Juan Carlos los sacó de la cárcel.

- Marcelino, el líder natural.

"Nos ha dejado una huella indeleble", dice de Marcelino Camacho Pedro Santiesteban, también vinculado durante mucho tiempo al Partido Comunista y todavía colaborador de CCOO en Euskadi. Todos sus compañeros recuerdan a Camacho como un hombre afable, incansable en sus ideas, siempre optimista. Fernando Soto habla de su implacable tenacidad, "como un martillo pilón". "Incluso en la cárcel no paraba de buscar resquicios para seguir luchando", dice.

Paco Acosta fue su vecino de celda durante dos años y no se cansaba de escuchar sus análisis sobre la actualidad. "Para mí fue un maestro", asegura. Miguel Ángel Zamora recuerda su tesón y su lectura concienzuda de la prensa. "Siempre pendiente de los pequeños detalles personales", añade. "Era una persona sencilla, optimista hasta decir basta. Era el líder natural, había riqueza de debate interno y él propiciaba este ambiente. Tenía una gran sabiduria del mundo del trabajo", le describe Sartorius. "Decir Marcelino era decir Comisiones Obreras", resume Eduardo Saborido, que hace apenas unos meses descubrió que aquel convento contaba con una puerta falsa por la que, quizá, hubieran podido escapar.

Indignación errónea en las elecciones de EEUU

Noam Chomsky (Público)

Tema: Estados Unidos

Las elecciones parciales en Estados Unidos revelan un nivel de ira, miedo y desilusión en el país que no puedo comparar con nada de lo vivido hasta el momento. Los demócratas, desde que llegaron al poder, cargan con la culpa de la repugnancia que genera nuestra actual situación socioeconómica y política.

En una encuesta Rasmussen del mes pasado, más de la mitad de los “americanos convencionales” veían con buenos ojos al movimiento Tea Party (un reflejo del espíritu de desencanto).

Los motivos de queja son legítimos. Desde hace más de 30 años, los ingresos reales de la mayoría de la población se han estancado o han disminuido, mientras que las horas laborables y la inseguridad han ido en aumento, junto con las deudas. La riqueza se ha ido acumulando, si bien sólo en unos pocos bolsillos, lo que ha llevado a una desigualdad sin precedentes.

Estas consecuencias se derivan principalmente de la financiación de la economía desde los años setenta y del correspondiente vacío en la producción doméstica. El proceso se ve acelerado por la locura desreguladora que propicia Wall Street y que apoyan los economistas fascinados con los mitos del mercado eficiente.

El público observa cómo los banqueros a los que salvaron de la bancarrota, y que fueron en gran parte responsables de la crisis financiera, se regodean en beneficios récord y enormes bonus. Al mismo tiempo, las cifras oficiales de desempleo continúan cercanas al 10%. La fabricación está en los mismos niveles que durante la Gran Depresión: uno de cada seis no tiene trabajo, y es poco probable que vuelvan los buenos empleos.

Es normal que la gente quiera respuestas, aunque no las obtenga y sólo se oigan las voces que cuentan cuentos con cierta coherencia interna (siempre que uno se vuelva un crédulo y participe en su mundo de irracionalidad y engaño).

Sin embargo, ridiculizar las maniobras del Tea Party es un grave error. Es mucho más adecuado llegar a comprender qué hay detrás del atractivo multitudinario del movimiento y preguntarnos por qué gente que tiene todo el derecho a sentirse enojada está siendo movilizada por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgió durante la Gran Depresión (como el Congreso de Organizaciones Industriales, COI).

Los simpatizantes del Tea Party oyen que todas las instituciones (Gobierno, empresas y profesionales) están podridas, y que nada funciona.

Entre el desempleo y las ejecuciones hipotecarias, los demócratas no se pueden quejar de las políticas que condujeron al desastre. El presidente Ronald Reagan y sus sucesores republicanos pueden haber sido los mayores culpables, pero las políticas comenzaron con el presidente Jimmy Carter y se precipitaron con el presidente Bill Clinton. En los comicios presidenciales, donde primero buscó apoyo Barack Obama fue en las instituciones financieras, las cuales han logrado un dominio considerable de la economía durante la última generación.

Adam Smith, ese radical incorregible del siglo XVIII, observó, refiriéndose a Inglaterra, que los principales arquitectos del poder eran los propietarios de la sociedad (en sus tiempos, mercaderes y fabricantes), quienes se aseguraban de que las políticas gubernamentales servían fielmente a sus propios intereses, al margen de un posible impacto “perjudicial” para el pueblo de Inglaterra; y aún peor, para las víctimas de “la brutal injusticia de los europeos” en el extranjero.

Una versión más moderna y sofisticada de la máxima de Smith es la “teoría de la inversión en política” del economista político Thomas Ferguson, según la cual las elecciones son ocasiones en las que grupos de inversores se unen para controlar al Estado seleccionando a los arquitectos de las políticas que estarán al servicio de sus intereses.

La teoría de Ferguson ha demostrado ser una buena predicción política a largo plazo. No debería extrañarnos. Las concentraciones de poder económico buscarán de forma natural expandir su influencia sobre cualquier proceso político. En Estados Unidos ocurre que dicha dinámica es extrema.

No obstante, se podría decir que los pesos pesados corporativos cuentan con una defensa lícita ante cualquier denuncia de “avaricia” y desprecio por el bienestar de la sociedad. Su tarea consiste en maximizar los beneficios y la cuota de mercado. De hecho, es su obligación legal. Si no satisfacen ese mandato, serán reemplazados por otros que lo hagan. Al mismo tiempo, ignoran el riesgo sistémico: la posibilidad de que sus transacciones terminen dañando a la economía en general. Dichos “efectos externos” no les conciernen (y no porque sean mala gente, sino por cuestiones institucionales).

Cuando la burbuja explota, el agente económico que ha asumido el riesgo puede correr a refugiarse bajo el ala de papá Estado. Los rescates financieros (una especie de póliza de seguro gubernamental) se encuentran entre los muchos incentivos perversos que aumentan las ineficacias del mercado.

“Cada vez son más lo que reconocen que nuestro sistema financiero se mueve en un ciclo apocalíptico”, escribían los economistas Peter Boone y Simon Johnson en el Financial Times el pasado enero. “Siempre que fracasa, confiamos en que el dinero laxo y las políticas fiscales acudirán al rescate. Lo que esta respuesta enseña al sector financiero es: hagan grandes apuestas para que se les pague magníficamente y no se preocupen de los costes, que correrán a cargo del contribuyente” mediante rescates financieros y otros recursos. El sistema financiero “resucitará de esta forma para apostar de nuevo (y fracasar de nuevo)”.

La metáfora apocalíptica también se puede aplicar fuera del mundo financiero. El Instituto Americano del Petróleo, respaldado por la Cámara de Comercio y otros grupos de presión empresariales, ha redoblado sus esfuerzos por convencer al público de que no es necesario preocuparse por el calentamiento global antropogénico (con gran éxito, como reflejan las encuestas). Entre los candidatos republicanos al Congreso en las recientes elecciones, la negación del calentamiento global era casi generalizada.

Los ejecutivos que hay detrás de esta propaganda saben que el calentamiento global es una realidad, y que nuestras perspectivas son nefastas. Pero la suerte que corran las especies es un factor externo que los ejecutivos han de ignorar, en la medida en que el sistema de mercado prevalece. Y el público no podrá acudir al rescate cuando se materialice el peor de los casos.

Tengo justo la edad suficiente como para recordar aquellos escalofriantes y ominosos días de la caída de Alemania de la decencia a la barbarie nazi, por utilizar las palabras de Fritz Stern, el distinguido académico de Historia alemana. En un artículo de 2005, Stern decía que tiene en mente el futuro de Estados Unidos cuando revisa “un proceso histórico en el cual el resentimiento contra el mundo secular decepcionado se hizo eco en la fuga extasiada a la sinrazón”.

El mundo es demasiado complejo para que la historia se repita y, sin embargo, hay lecciones que se deben tener en cuenta ahora que vemos las consecuencias de otro ciclo electoral. No son pocas las tareas que aguardan a quienes quieren ofrecer una alternativa a la cólera errónea y la indignación, ayudando a organizar a innumerables personas insatisfechas y a liderar el camino hacia un futuro mejor.